1ro. SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS. Las palabras son muy poderosas. Son un don que proviene directamente de Dios. “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. Las palabras, según como las uses, te liberarán o te esclavizarán. Si hablas con integridad, impecablemente, sin ofender, podrás dirigir tus palabras en la dirección del amor y la verdad. “Cuando eres impecable con tus palabras, tu mente es un campo fértil para el amor. Puedes medir la impecabilidad de tus palabras a partir de tu nivel de autoestima. La cantidad de amor que sientes por ti es directamente proporcional a la calidad e integridad de tus palabras”, dice Ruiz.
2do. NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE. Aquello que dicen o hacen los demás es una proyección de sus propios sueños, de su propia realidad. Cuando eres inmune a las opiniones de los demás, dejas de ser víctima de un sufrimiento innecesario. Y no olvides que el sufrimiento no es un valor rescatable. “Cuando no tomarte nada personalmente se convierta en un hábito firme y sólido, te evitarás muchos disgustos en la vida. Tu rabia, tus celos, tu envidia, desaparecerán; incluso tu tristeza”, precisa el autor.
3ro. NO HAGAS SUPOSICIONES. Encuentra la valentía necesaria para preguntar y expresar lo que realmente quieres. Comunícate con los demás tan claramente como puedas, a fin de evitar malos entendidos. Sólo con este acuerdo transformarás tu vida por completo.
4to. HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS. Lo máximo que puedas hacer cambiará de un momento a otro; será distinto cuando estés sano que cuando estés enfermo. En cualquier circunstancia, haz lo más que puedas. Así evitarás juzgarte, maltratarte y lamentarte. “Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa”, según Don Miguel.Y a continuación, nos dice: “Los tres primeros acuerdos sólo funcionarán si haces lo máximo que puedas. No esperes ser siempre impecable con tus palabras. Tus hábitos rutinarios son demasiado fuertes y están firmemente arraigados en tu mente; pero puedes hacer lo máximo posible. No esperes no volver nunca más a tomarte las cosas personalmente; sólo haz lo máximo que puedas. No esperes no hacer nunca más ninguna suposición, pero sí puedes hacer lo máximo posible”.
Finalmente, Miguel Ruiz nos deja con la siguiente sugerencia:
“Haz siempre lo máximo que puedas por mantener estos acuerdos, y pronto te resultará sencillo”..









































































