Elides J. Rojas
Elides J. Rojas: La revolución más corrupta del mundo
- ¿Cómo han hecho estos revolucionarios de circo para que Venezuela sea vista como la cueva de Alí Babá y los 40 ladrones?
Tanta habladera de paja, tanto discurso vacío y gritón, para terminar siendo vistos como un país de funcionarios delincuentes. Tanta cadena y tanto uniforme echándosela de moralista, para en doce años terminar construyendo la perfecta imagen del país mafioso. Tanta clase de moral revolucionaria y de peroratas de filosofía baratísima que hay que calarse prácticamente todos los días para que la realidad muestre cómo clasifica el mundo a esta revolución pirata: como unos choros redomados y de alcance transnacional.
de 950 mil millones de dólares"
¿Cómo ha hecho la revolución para consolidar esta importante posición? ¿Cómo ha hecho el bolivarianismo militar para superar a la Vinotinto, a la selección nacional olímpica, a la selección de básquet, a la de beisbol, en materia de logros internacionales? ¿Cómo ha hecho Hugo Chávez, especie de filósofo sacrosanto de la administración pública, al menos en el verbo y el discurso, para perfeccionar a una sociedad en eso de meterle la mano a la plata de los ciudadanos? ¿Cómo han logrado estos revolucionarios de pacotilla para superar con creces al que ellos llaman desfile de malandros que gobernaron al país durante 40 años? ¿Cómo el gobierno liderado por Hugo Chávez, quien con su inspiración bolivariana pretende liderar al mundo y convertirse en una referencia moral, ha logrado que este país se ubique en tan glorioso lugar entre los más ladrones del mundo? ¿Cómo hizo el grupo de golpistas del 92 para enterrar la lucha contra la corrupción, motor principal para caerle a plomo a la Constitución y a la democracia? ¿Cómo han logrado que el marxismo, supuestamente tan serio y disciplinado, sirva de base para montar la mayor fábrica de choros de toda Suramérica? ¿Cómo han hecho estos revolucionarios de circo para que Venezuela sea vista como la cueva de Alí Babá y los 40 ladrones?
Trataremos de encontrar las variables que permitieron que este proceso sea más bien una lavadora gigantesca de dinero y no un proceso de cambio justiciero.
El chavismo ha logrado montar una perfecta alianza cívico-militar, con excelente asesoría cubana e iraní, donde lo que sobra son choros, vividores y oportunistas. Para ellos es necesario romper la institucionalidad y apropiársela. Tomar los poderes al mando de una sola persona significa generar el miedo suficiente y el control necesario para que, en consecuencia; se alcance, no el mayor grado de bienestar para la población como se llena la boca a cada rato, sino el grado perfecto de impunidad. Asegurarse que nadie termine preso o enjuiciado es la clave para iniciar el saqueo a gran escala. Asegurar que las instancias del Estado solamente persigan y apresen a quienes, en increíbles ataques de honestidad, se le levantan al régimen después de haber comido de lo lindo; o a quienes son vistos como enemigos con potencial para desbancar algún día al jefe del proceso de cambio.
Logrado el apoderamiento institucional, tipo Cuba o Irán, hay que generar miedo y dependencia entre el funcionariado socialista. Todos deben temer la pérdida de sus puestos, deben tener miedo de que los destituyan. Deben tener miedo que los pongan presos por sus robos, negociados o apropiaciones. No deben ver esto como una misión social o un trabajo para el Estado. Deben ver sus aportes como lo que les corresponde hacer en la gran mafia. Todos son transitorios, menos el jefe. El jefe es eterno y es el ancla de todos.
Como dicen los narradores de pelota, lo demás es fácil. Un gobierno bien ladrón, más si es cívico-militar, creará de inmediato todas las alcabalas necesarias para cobrar peaje. Todo en paralelo a la complicidad del ala judicial. Sin fiscalía ni contraloría el camino está abierto. Lo demás es Cadivi, constancias, licencias, permisos, tiempos, multas, amenazas, intervenciones, expropiaciones, eternos estados de emergencia, nada de licitaciones, contrataciones directas. Confiscaciones, aperturas de investigaciones penales, aperturas de juicios, retrasos en pagos del gobierno, actos públicos, muchas marchas para manejar dinero en efectivo, muchos eventos para trabajar con billete directo, muchas reparaciones que nunca terminan, muchas obras que ni siquiera comienzan, trampas para pagar a contratistas.
Esta generalidad se traduce en cosas como estas: un funcionario extorsiona a supuestos culpables de supuestos delitos y termina dinamitado con carro y todo. Ese esquema corre por toda la Administración Pública. Hay que pagar por todo. Se paga por una solvencia o se paga por unos dólares de Cadivi. Se cobran comisiones por contratos o por comprar armas. Se cobra, socialistamente, por todo. La cosa llega a tal extremo que en Caracas hay parques que ya van por el quinto contrato de refacción y todavía no terminan. Millardos y millardos volando entre la alianza cívico- militar. Hay casos ilustrativos de la robadera. El caso del maletín volador para Argentina, donde la alianza se defendió hasta dejar todo sin culpables. Un militar, por cierto, todavía está escondido, seguramente en Cuba. Y ahora mismo está preso en Miami un interventor de banco, quien acusó a su jefe, por haber viajado hasta el imperio para tumbarle unos reales a unos banqueros. Extorsión revolucionaria. O el caso Pudreval, con apenas dos segundones presos y sin juicio claro.
No es fácil montar una estructura que garantice la impunidad y catapulte al país a los lugares más destacados del ladronismo mundial, Pero, lo hicieron y muy bien. Y se han chupado más de 950 mil millones de dólares. ¡Qué buenos son!
Construyeron un verdadero garito. Hecho en socialismo.
Twitter: @ejrl



















































